Las tardes de diciembre en Morelia son un espectáculo visual y sensorial. Al caer el sol, las luces se encienden y las fachadas coloniales resplandecen con tonos dorados. Las plazas y jardines se llenan de vida, con familias y amigos disfrutando de un buen café. Los edificios coloniales se iluminan contra el cielo colorido, creando una atmósfera única que invita a apreciar la belleza y la cultura de la ciudad
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